Llegué a aquella casa a la que me invitaron y el anfitrion me dijo: "Deja el cerebro allí, con los demás". Yo no entendí nada pero él me lo explico: "Esto es una fiesta, aquí viene uno a divertirse, a no pensar, por eso no te hace falta el cerebro". Me lo dejó bien claro, así pues agarré mi craneo, lo levanté como quien se quita el sombrero y cogí el cerebro. Todos los demás estaban mas o menos desordenados pero yo deposité el mío con mucho cuidado y temor sobre una mesita muy linda con la superficie de mármol que se encontraba en la entrada.
Fue, posiblemente, la mejor noche de mi vida pero a la hora de recoger mi cerebro él ya no estaba, ¡me lo habían robado!¿Quién iba a querer un viejo, sucio y averiado cerebro? No me lo podía creer.
Al no poder irme desprovisto de un cerebro cogí uno, el más grande que había, y ahora mi vida es desdichada porque sólo me sirve para escribir porquerías como esta. The end.
Fue, posiblemente, la mejor noche de mi vida pero a la hora de recoger mi cerebro él ya no estaba, ¡me lo habían robado!¿Quién iba a querer un viejo, sucio y averiado cerebro? No me lo podía creer.
Al no poder irme desprovisto de un cerebro cogí uno, el más grande que había, y ahora mi vida es desdichada porque sólo me sirve para escribir porquerías como esta. The end.


3 Comments:
Ohhhh...realmente la mejor mierda de tu culo.
Muy bueno, muy bueno, y...¿cuándo fue esa fiesta más o menos? ¿Conocí al anterior Alberto o no he tenido esa suerte? Jaja. Felicidades por el blog, a ver cuándo me animo yo.
la concha de tu madre yo estuve en akeya fiesta y soy yo el ladron de tu cerebro jajaja
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