martes, noviembre 15, 2005

ojalá no hagan falta drogas para devolverme tu presencia

He dejado de escuchar la voz aquella que inventaba y mentía.
Me dolía sentir su densidad y su movimiento ahí adentro.
Ella me hacía desvariar, me provocaba malestar.
Me hacía ver las cosas como no eran, ¿o no?
Ahora la voz ya no molesta, por fin quedó callada.
Por fin estoy sano, por fin soy normal.
...
Voz, te echo de menos.