miércoles, julio 27, 2005

cada día al atardecer

Cada día al atardecer, cuando el Sol dora las baldosas de la ciudad aparece el caballo a las puertas de la catedral. Allí estira su cuello hasta convertirse en jirafa blanca para comer nubes, que son producto de los sueños de las personas.
Personas como Miguel, el hombre mudo que temía a los dragones escupidores de fuego, pues de pequeño jugaba con aerosoles a que era un gran dragón que devoraba a toda su familia y así fue cuando en un descuido quemó las cortinas del salón y prendió fuego a su casa en una madrugada de verano.
Miedo a dragones que a su vez tienen miedo a los bomberos apagafuegos.
Bomberos que tienen miedo a la sequía que impediría el uso del agua.
Sequía que tiene miedo al Sol.
Sol que tiene miedo a la noche pues no se fía de ella.
Noche que tiene miedo a nosequién, nosequién que tiene miedo a nosecual…
Al final resulta que todos tenemos miedo de algo. Joder.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

la gente tiene miedo a lo que no conoce, a lo desconocido porque cuando se conoce algo no se le tiene miedo uno se hace el valiente se jacta de poder vencerlo hasta q te tenes q enfrentar a ello y es entonces cuando aparece el miedo, esa misma gente se caga de espanto....

16:06  

Publicar un comentario

<< Home