domingo, julio 17, 2005

un sábado

El camino era largo y empezaba a costar,
los pasos cien veces dados se empezaban a olvidar.
Las noches, todas etílicas, no eran un mal recuerdo. No eran un recuerdo.
Las mañanas, todavía etílicas: recuerdos de mal-estar.

1 Comments:

Blogger Diego Stabilito said...

Suele pasar, mi sábado fue viernes, el humo que salía de la cachimba inundo mi mente e incluso temi por mi vida, la respiración se hacía muy dificil y el zumo de cebada empeoraba la situación...a veces me pregunto si los árboles escuchan...

18:09  

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