un sábado
El camino era largo y empezaba a costar,
los pasos cien veces dados se empezaban a olvidar.
Las noches, todas etílicas, no eran un mal recuerdo. No eran un recuerdo.
Las mañanas, todavía etílicas: recuerdos de mal-estar.
los pasos cien veces dados se empezaban a olvidar.
Las noches, todas etílicas, no eran un mal recuerdo. No eran un recuerdo.
Las mañanas, todavía etílicas: recuerdos de mal-estar.


1 Comments:
Suele pasar, mi sábado fue viernes, el humo que salía de la cachimba inundo mi mente e incluso temi por mi vida, la respiración se hacía muy dificil y el zumo de cebada empeoraba la situación...a veces me pregunto si los árboles escuchan...
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